RETRATOS Y AUTORETRATOS

 

Rodríguez-Amat es un artista que ha mantenido y continua manteniendo una cierta actividad creativa como retratista. El retrato es para él una manera de manifestar su aproximación a las personas queridas. No sólo no ha hecho nunca un retrato por encargo sino que no se ha querido someter nunca al retrato como una simple plasmación del personaje retratado. El retrato es para él el medio de relación con los seres cercanos, la herramienta que le permite manifestar su actitud ante la persona retratada.

Los primeros retratos datan de la época de formación. Desde entonces, algo más de ciento veinte retratos y autorretratos han sido firmados por Rodríguez-Amat. En más de cincuenta años de actividad creativa, el resultado da una media de algo más de dos o tres retratos por año. Su actividad como retratista se ha manifestado de una manera irregular a lo largo de su trayectoria, siendo en ciertos períodos más productiva que en otros.

 

 

La pepa, 1961

La Pepa

Óleo sobre cartón /41 cm x 33 cm / 1961

 

LA PEPA 1961

Pepita Meléndez, La Pepa, era la modelo más popular de Barcelona durante la década de los años cuarenta y cincuenta. Había sido la modelo de muchos de los pintores barceloneses de aquella época, además de ejercer como modelo en la antigua Escuela Superior de Bellas Artes de San Jorge de Barcelona desde mediados de los años cincuenta a mediados de los sesenta. Durante el período de 1960 a 1964 Rodríguez Amat asiste a los cursos de esta Escuela. A lo largo de estos años pinta y, sobretodo, dibuja esta modelo muchas veces.

La Pepa era una mujer agradable, tanto en la conversación como en el trato. Pocos son los que, habiendo estudiado en  aquella Escuela en aquel momento, no recuerden hoy de una manera entrañable aquella mujer.

 

 

 

AUTORRETRATO 1964

El autorretrato es el medio de manifestarse por medio de la propia imagen. Rodríguez-Amat ha realizado un buen número de autorretratos a lo largo de toda su trayectoria artística. Diferentes técnicas así como distintas actitudes personales ante los principios plásticos utilizados en cada momento, han permitido al pintor de moverse en la temática del retrato y del autorretrato, en espacios más o menos figurativos, más o menos conceptuales.

Rodríguez-Amat pintó este autorretrato a la edad de diecinueve años, en pleno período de formación. Un autorretrato que manifiesta todas las características de su estética en aquel momento.

Autoretrato, 1964

Autoretrato / Óleo sobre tela / 100 cm x 81 cm / 1964

 

 

 

 

EL ESCULTOR JOAN MORA 1966

El cambio que se produce en la pintura de Rodríguez-Amat en esta época se manifiesta también en el momento de enfrentarse con el retrato.

 

El escultor Joan Mora, 1966

EL escultor Joan Mora / Óleo sobre arpillera / 100 cm x 139 cm / 1966

El escultor Joan Mora, 1966

Fragmento del retrato del escultor Joan Mora

 

La pincelada enérgica y potente es una de las características de este retrato. El grueso de la pasta sobre la tela de arpillera le otorgan una textura de gran cualidad pictórica. En esta obra se presentan, además, elementos simbólicos referentes a la escultura. El propio escultor a la derecha del cuadro sostiene con su mano izquierda una cabeza que simboliza la inspiración. La mano derecha aparece en el ángulo inferior izquierdo del cuadro en posición de sostener una escultura. En esta obra, los elementos puramente formales se armonizan con las imágenes simbólicas y figurativas.

 

 

ESTHER

Esther, 1981

Esther / Escayola / 1981

Esther, 1978

Esther / Lápiz sobre papel / 85 cm x 49 cm / 1978

 

 

 

 

EL PADRE DEL ARTISTA 1991

 

Mi padre, 1990 Mi padre, 1990

 

Bronze / 50 cm x 40 cm x 33 cm /1990

 

 

Mi padre, 1990

Lápiz sobre papel / 71 cm x 51 cm / 1990

Mi padre, 1990

Lápiz sobre papel / 71 cm x 51 cm / 1990

 

 

 

 

AUTORRETRATO 1991

Muchas veces el retrato es simplemente el elemento generador del acto creativo. Una vez se ha percibido la imagen, la acción plástica se libra voluntariamente de cualquier acción perceptiva y la imagen visual pierde todas sus connotaciones. La pintura, forma y color, se transforman entonces en principio y fin de todo el proceso.

Este cuadro es un claro exponente de ello. Aquí, la imagen pictórica pierde cualquier referencia con la realidad visual, ya sea la psicología, las facciones o la propia fisonomía del personaje.

Autoretrato, 1991

Autoretrato / Óleo sobre tela / 195 cm x 130 cm / 1991

 

 

LA MADRE DEL ARTISTA 1990 - 1991

 

Mi madre, 1991

Lápiz sobre papel / 70 cm x 52'5 cm / 1991

Mi madre, 1990

Óleo sobre tela / 195 cm x 130 cm / 1990

 

 

Galería de retratos y autorretratos Ratrats i autoretrats